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November 01 Mágica noche de halloween.
Pasaron días y días, incluso semanas, desde que la princesa fue convertida en una estatua de piedra. M.Go, podía sentir el paso del tiempo, y una gran desdicha llenaba su corazón a medida que se iba dando cuenta de que le sería muy dificil salir por si misma de aquella situación. Porque, a pesar de que su exterior era de piedra, su interior bondadoso y noble seguía intacto. -"¿Como voy a encontar el verdadero amor siendo de piedra?- pensaba cada instante.- "Si ya ni siquiera se si es amor lo que sentía por mi príncipe..." El paso del tiempo volvía loca a la princesa ya que tan solo podía dar y dar mas vueltas a sus problemas. Pero su mayor preocupación era: "Si nadie sabe que estoy aquí...nadie podrá salvarme".
Pero la fortuna, o quizás el destino, quiso que de repente las cosas cambiaran su ritmo y la noche de Halloween todo se tornó mas mágico y raro que de costumbre. Aquella noche, a lomos de un caballo negro apareció un joven alto y bien formado. Sus ropajes oscuros estaban formados por unas botas, un pantalón y una chaqueta con capucha que se ceñían a su cuerpo bien proporcionado. A la cintura, el caballero llevaba una bonita daga con la empuñadura de plata, y a la espalda un arco como el que poseía la princesa, regalo de los elfos. -"Eso es buena señal".- Pensó ella prestando atención a tan raros acontecimientos. El joven bajó del caballo de un salto. La princesa no pudo verle la cara debajo de la capucha oscura, pero intuyó rasgos finos y bellos en su cara. El caballero abrió la valla y entró con decisión en el jardín, echó un vistazo a su alrededor, sin dejar nunca su rostro al descubierto y entró en la casita cerrando la puerta con un portazo. Dentro empezaron a oirse gritos, discusiones, malas palabras. Pero al final los ánimos parecieron calmarse, y la princesa, afinando el oído, pudo escuchar la voz firme y sensual del caballero diciendole a la bruja: -"He venido para que liberes a la princesa M.Go. Así pués, te propongo que hagas un trato. Tú la devuelves a su estado normal y le das todas sus cosas, incluído el huevo de dragón, y yo te doy El corazón púrpura", la joya de los elfos para la eterna juventud." La bruja rió estrepitosamente y dijo: -"Me tientas, valiente caballero. Pero ni toda la juventud del mundo merece un huevo de dragón a cambio. Además, puedo convertirte en piedra y tener ambas cosas!!". De repente se escuchó un gran estruendo. Gritos, risas. El desemvainar de una espada y su sonido cortando el aire. Algo calló al suelo, otro algo rodó. La casita se llenó con un chispazo de luz que duró apenas unos segundos y... todos los hechizos de la bruja se desvanecieron. M.Go comenzó a moverse lentamente. Se miró las manos, volvía a ser normal; aunque apenas podía moverse con soltura, pués tenía los músculos entumecidos. El joven salió de la casa con las cosas de la princesa en la mano. Subió a su caballo y le tendió la mano para que ella también subiera. Cabalgaron desandando el camino andado por M.Go hacía días, hasta que llegaron a las puertas del Castillo de Alkaria. Allí el caballero ayudó a apearse a la joven. -"¿Quién eres amable joven? Por favor, dime tu nombre y si volveremos a vernos". -dijo la princesa intentando verle la cara entre la oscuridad. -"El nombre no importa, y volveremos a vernos solo si el destino así lo desea". -"Gracias".- Gritó la princesa, pero el caballero ya se alejaba galopando por entre la oscuridad del bosque.
M.Go sonrió y se dió la vuelta para entrar en el Castillo de Alkaria y pasar la noche entre amigos.
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